FLORA Y FAUNA DE LA REGION ORINOQUIA

En los llanos orientales encontramos grandes variedades de animales y plantas, debido a la gran variedad climática y ambiental presente.
Los Llanos son para mucha gente la parte más familiar de la Orinoquia, particularmente por la facilidad de observar su fauna y por la abundancia y vistosidad de sus elementos. Por esta razón existe una visión más romántica sobre estos territorios que sobre las selvas o las laderas andinas, que también forman parte de la región desde un punto de vista biogeográfico. Sin embargo, parece sorprendente el hecho de que los Llanos contengan pocas especies nativas o endémicas, a pesar de poseer una gran similitud con las grandes sabanas africanas, en las cuales sus inmensas manadas de mamíferos son endémicas. Sin embargo, el origen de los Llanos Orientales es comparativamente reciente, tal vez menos de un millón de años. Sus suelos son sumamente pobres y se formaron a partir de la sedimentación de la Cordillera de los Andes y de las arenas álicas del antiguo Escudo Guayanés al oriente. Este hecho probablemente ha limitado el desarrollo de un mayor número de endemismos. Es importante subrayar que la fauna de los bosques de galería que surcan las planicies de las sabanas orinoquenses en realidad corresponde a una fauna amazónica empobrecida, con la adición de algunos elementos de otras formaciones vegetales del norte.

La vegetación de estas zonas está formada principalmente por pastos, con árboles esparcidos y de poca altura y matorrales de 1 a 2 m. de altura. Además, se encuentra también el bosque de Galería que crece a lo largo de los ríos, con aspecto semejante al de la selva húmeda. Este bosque está compuesto por árboles altos de diferentes especies; entre ellos los morichales que crecen en los sitios de la altillanura donde las condiciones de humedad del suelo les son favorables. Además, podemos ver muy frecuentemente, ya sea en el campo, la selva o la ciudad, distintas especies de flores de cayena, planta de flores rojas, amarillas y en raras ocasiones blancas o rosadas.


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La típica fauna orinoquense, está representada en la literatura y la tradición por los animales que han sido más evidentes al ojo o al oído humanos, o los que con mayor frecuencia figuran en los cuentos, leyendas y temores de la gente, o aquellos que son el blanco más frecuente de. La caza para consumo. Los más conocidos y fácilmente observados en los Llanos Orientales incluyen el venado sabanero, el chigüiro, y la corocora roja. La fauna orinoquense abarca también a uno de los animales con la vocalización más poderosa del reino animal como lo es el araguato o mono cotudo qué puede ser escuchado a varios kilómetros de distancia, o las diversas especies de guacamayas, cuyas bandadas rompen el silencio de la mañana al dirigirse a sus habituales lugares de alimentación o al atardecer cuando regresan a sus dormideros. También comprende varios animales que se consideran peligrosos para los humanos, como el tigre, el guío negro o anaconda, el caimán del Orinoco y la cuatro narices.
Por ser las más evidentes y vistosas, las aves son tal vez el grupo de vertebrados que mayor simpatía despierta en el público en general. Igualmente es el grupo de más alta diversidad dentro de los vertebrados, ya que puede superar el millar de especies y subespecies. Esta es la región natural que contiene un mayor porcentaje de la avifauna nacional; no obstante, su estado de conservación deja mucho que desear y los cambios introducidos al medio ambiente, por el desordenado e inconsciente desarrollo agrícola y pecuario, han reducido notablemente las poblaciones de diversas especies y puesto en duda la supervivencia regional de otras, cuya distribución natural ha tenido en los Llanos una importante zona de alimentación en sus habituales y obligadas rutas de migración transcontinental o regional.
Dentro de los grupos más conocidos se encuentran las zancudas, cuyo orden incluye todas las garzas, garzones o gabanes, como son llamados en nuestra Orinoquia y dentro del cual se encuentran las aves de mayor talla del país; otros miembros de este orden son las corocoras, las cuales descuellan por su hermoso colorido, así como por los desplazamientos masivos desde sus áreas de alimentación hasta los dormideros o garceros. Otro grupo de gran vistosidad y relevancia es el de los patoso anseriformes, particularmente los pisingos, que presentan masivas migraciones locales desde las planicies hacia el piedemonte, que se suman a las migraciones transcontinentales.
Sin embargo, hay cientos de otras especies animales menos conocidas que conforman esta riquísima fauna. A pesar de que las especies sobre las cuales existe mayor información en el país se encuentran en los Llanos Orientales, en conjunto la fauna orinoquense ha sido poco estudiada y su diversidad es mucho más alta a medida que nos acercamos a la zona selvática al sur de las sabanas. Los extremos en variabilidad topográfica y en abundancia de vegetación generan diversos niveles horizontales de riqueza de especies, así la diversidad es más baja en las planicies, pero va aumentando a medida que se avanza hacia el suroccidente. Adicionalmente la multiplicidad de algunos grupos de vertebrados aumenta desde el nivel de las sabanas hacia el piedemonte y disminuye desde el piedemonte hacia las alturas de los páramos. Así en la figura sobre la distribución se ilustran los niveles en la diversidad de especies de primates, que varían desde dos especies en las planicies de los Llanos, hasta once especies en las selvas orinoquenses, probablemente debido al aumento en las posibilidades de hábitats que brindan las selvas del sur de la región. Igual sucede con otros grupos, de mamíferos, aves, reptiles y anfibios.
A diferencia de la zona norte de la región orinoquense, la selva que circunda los ríos Guayabero, Guaviare e Inírida es continua y cerrada; y gradualmente se conecta con la selva amazónica. Por esto la región órinoquense desde el punto de vista biológico no es fácil de separar de la selva amazónica. Por ello la fauna de la Orinoquia generalmente no es endémica, sino que forma parte de una fauna amazónica sensualita, la cual se extiende desde las selvas más australes y penetra en los bosques de galería de la sabana, aunque con un evidente empobrecimiento sucesivo de especies.