MITOS Y LEYENDAS DE SAN ANDRES



Éstas se manifiestan de diversas formas: existen creencias asentadas en cosas y seres misteriosos; aunque no se oye hablar del mitológico “Rolling Calf”, lo cual se describe como un animal diabólico con aspecto de vaca de ojos chispeantes que se moviliza siempre rodando, envuelto en llamas y exhalando fuerte olor a azufre, éste viene a formar parte del patrimonio folclórico de esta región. “Boca”, pronunciación vernácula “Buoca”, con el cual de espanta a los niños, constituye una práctica que aún sigue vigente en algunos sectores.“Duppy”, sinónimo de Ghost, palabra inglesa con que se identifica al espíritu de los muertos, al cual los supersticiosos temen y creen que aparece de noche o se manifiesta en lugares solitarios o en los sueños. “Booboo”, pronunciado Buba, los progenitores recorren a este mito para asustar a los niños de tierna edad.

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LAS BALLENAS



Durante 25 años, los únicos que podían disfrutar del espectáculo de las ballenas jorobadas eran los presos de la Penitenciaría de Gorgona que entre 1959 y 1982 albergó a reclusos de distintas partes del país colombiano. Hoy, los visitantes no sólo pueden gozar con total libertad del canto de las ballenas jorobadas sino que pueden recorrer los vestigios de lo que fuera la cárcel más segura del país, pues teniendo como guardia al mar y centinela a la selva, era difícil escapar de allí.

A la antigua prisión de Gorgona, llamada también la Alcatraz colombiana, eran enviados los reclusos más peligrosos de Colombia. Generalmente condenados por homicidio y violaciones. Cuando un recluso ingresaba a la prisión, perdía su identificación personal y a cambio le era asignado un número para ser identificado en la cárcel. Durante su estadía, los reclusos estaban en constantes abusos por parte de las Autoridades y por parte de los mismos reclusos. Además de lo anterior, tenían que convivir diariamente con culebras venenosas y enfermedades tropicales que a menudo se llevaban la vida de muchos presidiarios.

La penitenciaría fue construida basada en modelos de los Campos Nazis. Los reclusos dormían en camas de tabla sin derecho a un colchón o a una almohada. Los baños eran simplemente un hueco en el piso en donde los reclusos hacían sus necesidades fisiológicas, y debido a las constantes violaciones y asesinatos que se realizaban en ellos, tuvieron que bajar los muros para que los guardias pudieran ver que hacía cada uno de los reclusos en cada baño. Las celdas de castigos eran cuartos que iban desde los 80 X 80 cm. hasta los 3 X 3 metros. Eran el símbolo de la desmotivación total, ya que si los presos no morían asesinados o por enfermedad, morían de soledad y pena moral.

Se sabe que sólo una persona pudo escapar de la prisión. Eduardo Muñetón Tamayo, conocido como el Papillón Colombiano, logró salir de la isla el 24 de septiembre de 1969 aprovechando la festividad de la virgen de las mercedes, se escondió dentro de los matorrales de la isla burlando a las autoridades y con una pequeña balsa construida de troncos amarrados con bejucos y lianas de la selva, salió de la isla y llegó un día después a las costas del pacífico. Aunque su dicha no duró mucho ya que tres años después fue recapturado y vuelto a ser enviado a la penitenciaría, hasta 1985 cuando se clausuró definitivamente el penal.


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EL HOMBRE CAIMAN


La leyenda del Hombre Caimán-- Un pescador, de nombre Saúl, mujeriego gustaba de espiar a las mujeres cuando ellas se bañaban en el río Magdalena. Para no levantar sospechas en las mujeres de que él las espiaba escondido en los arbustos, él fue con un mago para que le preparara una poción de color rojo que lo convertía en caimán, animal típico en esta región (Colombia) y una blanca que lo retornaba a su forma humana


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MITOS


LA SIRENA DE VALLEDUPAR

El mito de la Sirena de Valledupar-- Una joven caprichosa y arrogante decidió ir a bañarse al río Guatapurí, a las profundidades cuando sus padres, fieles a la tradición de semana santa, no la dejaron ir por ser jueves santo. Ella, a escondidas, se escapó al río y se lanzó de una gran roca. Eran ya las dos de la tarde cuando se oscureció el cielo y sus piernas se comenzaron a sentir pesadas. Ella no podía salir del agua hasta que consiguió llegar a la orilla. Para su sorpresa, sus piernas eran una cola de pez. Ella se convirtió en sirena, y al anochecer, su madre no la encontró. Muchos en el pueblo ayudaron a los padres a buscar a la niña, o a su cadáver. Al día siguiente, viernes santo, todos los buscadores miraron a la joven sentada en la roca de la cual se lanzó al agua, y ella, diciendo adiós con la cola, se tiró al agua y desapareció.
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